Ciudades perdidas y fincas reales de Mesopotamia salen a la luz a través de 15 tablillas

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Quince tablillas cuneiformes de hace 4.000 años revelan vastas tierras agrícolas, sistemas de riego y propiedades de la familia real en la antigua Mesopotamia.

Ciudades perdidas y fincas reales de Mesopotamia salen a la luz a través de 15 tablillas
Crédito de imagen: Archaeologymag

Quince tablillas cuneiformes custodiadas en el Museo de Irak, datadas hace aproximadamente 4.000 años, han revelado aspectos desconocidos sobre la economía agraria y la estructura administrativa de la antigua Mesopotamia. Estos documentos, pertenecientes al periodo Ur III (entre el 2112 y el 2004 a.C.), contienen registros de pagos masivos de cebada, complejos canales de riego y mediciones de miles de hectáreas de tierras de cultivo [1].

La misteriosa propiedad de la princesa Shat-Eshtar

El detalle que más ha llamado la atención de los investigadores es que la mayoría de las tablillas presentan un estilo y una caligrafía distintos de los registros oficiales habituales del Estado. Esta circunstancia sugiere que los documentos no proceden directamente de las oficinas provinciales, sino de una propiedad privada vinculada a la familia real. Los expertos plantean la posibilidad de que estos registros se mantuvieran en una explotación agrícola perteneciente a la princesa real Shat-Eshtar [3]. Se entiende que este tipo de fincas poseían su propio personal laboral y sistemas de gestión independientes de la administración central.

Grandes proyectos de irrigación y ciudades perdidas

Uno de los registros detallados en las tablillas describe un proyecto de irrigación masivo que implicó la excavación de miles de metros cúbicos de tierra alrededor de un canal denominado mê-Lamassim. En estos textos aparecen topónimos como Šaddad-ZU.ḪAR, Timilişu y Gawarrum, que no habían sido documentados previamente en fuentes del periodo Ur III. En particular, las mediciones de las tierras alrededor de Gawarrum demuestran la existencia de vastas áreas agrícolas de hasta 788 hectáreas en un solo bloque.

Este rico patrimonio escrito de Mesopotamia está siendo digitalizado actualmente para llegar a un público más amplio [2]. Estos nuevos estudios no solo rescatan las guerras de los reyes, sino también la vida cotidiana y los salarios de conductores de bueyes, pastores y trabajadores elamitas. Las tablillas actúan como testigos silenciosos de cómo funcionaba uno de los sistemas administrativos más avanzados del mundo antiguo.

Fuentes y lecturas adicionales

Créditos de imagen y noticia: Archaeologymag / archaeologymag.com