Análisis arqueológico profundo
En las alturas de los Pirineos, que se extienden a lo largo de la frontera entre España y Francia, se encuentra la cueva número 338, un lugar de difícil acceso y extremadamente frío, según los arqueólogos.1 En esta cueva, situada a 2.235 metros sobre el nivel del mar, se han recuperado un hueso de dedo humano, una muela perteneciente a un niño de al menos 11 años, fragmentos de madera carbonizada, joyas sencillas y numerosas piezas de mineral verde que, según se ha determinado, fueron trituradas y quemadas.12 La presencia de 23 estructuras de fuego distintas en el mismo nivel sugiere que la cueva no fue utilizada como refugio puntual, sino que fue ocupada repetidamente durante un período prolongado.1 Los investigadores indican que las piezas de piedra verde fueron recolectadas en el entorno y trasladadas al interior, donde fueron sometidas a procesos térmicos.12 Según la información proporcionada, estos materiales se consideran relacionados con un mineral asociado a la producción de cobre. En una gran parte de las piezas de piedra se han identificado signos de cambios térmicos, mientras que en otros materiales del mismo contexto no se observan huellas de combustión. Los expertos en arqueometalurgia del estudio destacan que estas piedras no se quemaron por accidente, sino que forman parte de un proceso intencional de tratamiento. Los restos humanos hallados en el sitio generan nuevas preguntas sobre su función. Si bien se ha confirmado que la muela pertenece a un niño de al menos 11 años, aún no se sabe si el hueso del dedo proviene de la misma persona. Junto con la muela, se recuperaron dos extremos de collar, uno hecho de concha marina y otro de diente de oso, que se interpretan como objetos de adorno personal y que ofrecen datos valiosos para comparar las conexiones culturales con otros asentamientos de la región. Los investigadores señalan que es posible que la cueva también se haya utilizado como lugar de enterramiento o de deposición con fines rituales, aunque esta hipótesis aún no está confirmada. Según los científicos, la cueva número 338 es actualmente la más alta en los Pirineos cuya ocupación prehistórica ha sido documentada de forma continua. Hasta ahora, solo se ha excavado una superficie de aproximadamente 6 metros cuadrados, y el equipo tiene como objetivo estudiar niveles más profundos para comprender mejor los posibles procesos de producción de cobre y las huellas de prácticas funerarias. Según los datos disponibles, la cueva fue visitada en múltiples ocasiones, aunque breves y de duración media, extendiéndose a lo largo de un periodo prolongado.
Hallazgos clave
- La cueva se encuentra a 2.235 metros sobre el nivel del mar y presenta 23 estructuras de fuego distintas, lo que indica un uso prolongado y repetido.
- Se han encontrado numerosas piezas de mineral verde, trituradas y quemadas, que podrían estar relacionadas con la producción de cobre.
- En el mismo nivel se recuperaron una muela de un niño de al menos 11 años, un hueso de dedo humano y dos extremos de collar hechos de concha marina y diente de oso, lo que sugiere que la cueva pudo haber servido como lugar de enterramiento.
Contexto histórico y conexiones con el pasado
El uso prehistórico de zonas montañosas ha sido durante mucho tiempo considerado un tema secundario en arqueología. Las regiones de alta altitud, como los Pirineos, generalmente se han interpretado como rutas de tránsito o puntos de parada temporales, mientras que los usos regulares y planificados eran menos frecuentes.12 Los numerosos restos de fuego, las piezas de mineral procesadas con fuego y los objetos personales hallados en la cueva número 338 representan un ejemplo nuevo que cuestiona esta visión tradicional.1 Los hallazgos relacionados con la producción de cobre en esta cueva ofrecen un punto de comparación clave para comprender las primeras etapas del trabajo metalúrgico en Europa. Según la información del informe, la evidencia de un uso prolongado durante miles de años sugiere que los ecosistemas montañosos no solo estuvieron vinculados a la caza o a movimientos estacionales de rebaños, sino también a la explotación de recursos minerales.
Nota del arqueólogo
Los datos obtenidos de la cueva número 338 constituyen un ejemplo destacado de cómo las áreas de alta altitud fueron utilizadas de forma planificada y multifuncional por comunidades prehistóricas.12 La presencia de una actividad productiva relacionada con la minería, junto con múltiples estructuras de fuego, restos humanos y objetos personales, sugiere que este campamento de montaña pudo tener funciones tanto económicas como rituales. Sin embargo, la naturaleza exacta de estas funciones y su evolución a lo largo del tiempo aún no se ha aclarado completamente. Dado que solo una pequeña parte del área de excavación ha sido expuesta, es probable que los hallazgos futuros fortalezcan o modifiquen las interpretaciones actuales. En particular, el análisis detallado de las propiedades del mineral verde, la etapa específica del proceso de producción de cobre que tuvo lugar aquí y la relación entre los restos humanos y las actividades realizadas en la cueva son temas centrales de la investigación continua. Por esta razón, la cueva número 338 se ha convertido en un sitio de especial interés tanto para la arqueología de montaña como para los estudios sobre metalurgia temprana.
Fuentes y lectura adicional
- [1] Strange Green Stones And a Child's Tooth Deepen a Pyrenees Mystery : ScienceAlert. sciencealert.com. Ir a la fuente original
- [2] ‘They weren’t burned by accident’: burned stone, child’s bones, and lost jewelry could reveal prehistoric mining camp high in the Pyrenees. frontiersin.org. Ir a la fuente original
- [3] [PDF] tarihöncesi figürinlerin yorumlanmasında düşünsel ve kuramsal .... nek.istanbul.edu.tr (Lectura adicional). Ir a la fuente original
- [4] Green Rock and Fire at 2,235 Meters: Cave 338 and the Prehistoric Logic of the High Pyrenees. anthropology.net (Lectura adicional). Ir a la fuente original
- [5] A child's tooth and strange green stones uncover a ... - ScienceDaily. sciencedaily.com (Lectura adicional). Ir a la fuente original
- [6] Mysterious Green Rocks Discovered in a Remote Cave in Spain Might Be Signs of Prehistoric People Working With Copper. smithsonianmag.com (Lectura adicional). Ir a la fuente original