Las investigaciones arqueológicas realizadas en el lago Tesse, situado a gran altitud en la región de Jotunheimen (Noruega), han revelado que hace 7.000 años las comunidades de la Edad de Piedra desarrollaron un método temprano de piscicultura, introduciendo peces de forma artificial en lagos de montaña. El trabajo, dirigido por el arqueólogo Axel Johan Mjærum del Museo de Historia Cultural de Oslo, ofrece una de las evidencias más antiguas y concretas de que los grupos de cazadores-recolectores no se limitaban a explotar la naturaleza de forma pasiva, sino que modificaban su entorno de manera planificada.
Secretos a la vista tras el descenso de las aguas
El hallazgo comenzó en 2022, cuando el arqueólogo aficionado Reidar Marstein, durante una caminata junto al lago Tesse, se percató de la presencia de hileras de estacas de madera dispuestas de forma regular en el lecho del lago, visibles gracias al descenso del nivel del agua. Al verano siguiente, los arqueólogos llevaron a cabo excavaciones en la zona y realizaron análisis dendrocronológicos (datación por anillos de crecimiento de los árboles) en 113 estacas de madera extraídas del fondo del lago. Los resultados mostraron que las trampas de pesca más antiguas se remontan al año 5000 a. C., es decir, hace unos 7.000 años, y que este sistema se utilizó durante al menos 2.300 años.
Vida transportada a las montañas en bolsas de cuero
Según los investigadores, resultaba imposible que las truchas alcanzaran por sí mismas este lago situado a 850 metros sobre el nivel del mar, ya que tendrían que superar empinadas cascadas. Los habitantes de la Edad de Piedra habrían capturado peces vivos en los ríos y los habrían transportado paulatinamente hacia cotas más altas, probablemente en bolsas impermeables confeccionadas con piel de animal. Se estima que este laborioso proceso, necesario para que los peces lograran establecerse y reproducirse en las nuevas aguas, pudo prolongarse durante décadas e incluso hasta un siglo. Todo ello indica que la comunidad no actuaba solo para asegurar la subsistencia inmediata, sino que realizaba una inversión colectiva orientada a garantizar la seguridad alimentaria de las generaciones futuras.
Otros hallazgos arqueológicos en diversas partes del mundo respaldan la idea de que, en épocas prehistóricas, las fuentes de agua y la fauna acuática eran gestionadas activamente por las sociedades humanas. Por ejemplo, investigaciones realizadas en Egipto muestran que hace unos 3.500 años las comunidades recogían peces en las lagunas de la península del Sinaí, desarrollando prácticas tempranas de piscicultura [1]. De manera similar, se ha constatado que en el lago Redon, un lago de alta montaña en los Pirineos españoles, seres humanos introdujeron peces por medios artificiales en épocas muy tempranas [2]. Asimismo, la gigantesca muralla de piedra sumergida de 7.000 años descubierta frente a las costas de Bretaña (Francia) pone de manifiesto que las comunidades prehistóricas diseñaron complejas soluciones de ingeniería para controlar los recursos hídricos y facilitar la pesca [3].
Una inversión colectiva orientada al futuro
Estas complejas trampas de pesca en el lago Tesse proporcionaban una fuente de alimento crucial para los grupos que acudían a la zona a cazar renos, una actividad de gran prestigio. Incluso si la caza fracasaba, la presencia de peces en el lago les permitía permanecer más tiempo en la montaña, e incluso favorecía que algunos grupos se establecieran de forma permanente en este entorno exigente. El descubrimiento sugiere que las poblaciones de peces que hoy consideramos propias de los lagos de montaña son, en realidad, el legado de proyectos de ingeniería planificada emprendidos por comunidades humanas hace miles de años.
Fuentes y lecturas recomendadas
- [1] NLA University College in Bergen - Academic Positions
- [2] NLA University College in Bergen - Academic Positions
- [3] Egyptians farmed fish 3,500 years ago: study
Fuente de imagen y noticia: Sciencenorway / sciencenorway.no