Se ha descubierto que las mujeres de la familia real que vivieron en el Antiguo Egipto hace unos 4.000 años no portaban armas en sus tumbas solo con un sentido simbólico. A partir del análisis de sus restos óseos, las investigadoras y los investigadores han identificado marcadas inserciones musculares y fracturas consolidadas que indican que estas princesas eran arqueras altamente entrenadas en el uso del arco y la flecha. Este hallazgo es especialmente relevante porque muestra que un estatus social elevado no mantuvo a las mujeres de la corte alejadas de actividades físicas exigentes ni del adiestramiento militar.
Guerreras tras los muros del palacio
Los análisis osteológicos detallados muestran que el desarrollo óseo de estas mujeres reales se configuró de manera acorde con un uso intenso de la musculatura. En especial, la robustez y densidad de las zonas de inserción muscular en los huesos de hombros y brazos encajan directamente con el gesto repetido de tensar el arco y disparar flechas de forma regular. Así se ha podido deducir que los equipos de tiro con arco hallados en sus tumbas no eran simples objetos votivos preparados para el Más Allá, sino armas que estas mujeres manejaron con destreza en vida.
El papel de las mujeres y la salud en el mundo antiguo
Los exigentes roles que asumían las mujeres en la Antigüedad no se limitaban al entrenamiento bélico. Por ejemplo, las investigaciones realizadas en la necrópolis de Abu Fatima, en la región de Nubia, muestran que, hace aproximadamente 4.000 años, las mujeres pertenecientes a la élite transportaban a sus bebés y cargas pesadas mediante correas cefálicas, lo que dejó huellas muy evidentes en sus vértebras cervicales [3]. Este dato demuestra que, independientemente de su posición social, las mujeres llevaban una vida físicamente muy activa y resistente en el mundo antiguo.
Al mismo tiempo, los estudios destinados a comprender los límites de la medicina en el Antiguo Egipto también arrojan luz sobre las condiciones de vida de la época. El análisis de dos cráneos egipcios, conservados en la Universidad de Cambridge y datados igualmente hace unos 4.000 años, indica que los médicos de entonces intentaron tratar enfermedades graves como el cáncer mediante intervenciones quirúrgicas o, al menos, realizaron exploraciones post mortem para comprender mejor estos males [1], [6]. En conjunto, estos datos muestran que la sociedad del Antiguo Egipto era mucho más compleja de lo que se suponía tanto en el ámbito médico como en lo relativo a los roles de género. Para profundizar en este contexto y consultar lecturas complementarias, véase [2].
Fuentes y lecturas recomendadas
- [1] Ancient Egyptians may have tried to treat cancer 4,000 years ago
- [2] Millennia-old Egyptian skull shows signs of surgical treatment for cancer
- [3] 4,000 Years Ago, Nubian Women Were Carrying Loads—and Babies—Using Head Straps
- [6] Ancient Egyptian skull shows evidence of cancer, surgical treatment - Ars Technica
Imagen y fuente de la noticia: Frontiersin / frontiersin.org