Las teorías arqueológicas sobre comercio y agricultura basadas en supuestos restos de aceite de oliva hallados en cerámicas antiguas atraviesan una seria revisión. Un equipo interdisciplinar liderado por la Universidad de Cornell ha descubierto que la naturaleza calcárea y alcalina de los suelos mediterráneos altera los residuos de aceites vegetales. Según el estudio, publicado en la revista Journal of Archaeological Science, muchos de los restos identificados hasta hoy como aceite de oliva podrían corresponder en realidad a otros aceites vegetales o a grasas animales.
La influencia oculta del suelo mediterráneo
En arqueología, el análisis de residuos orgánicos se utiliza desde hace décadas para estudiar las moléculas microscópicas conservadas en los poros de las vasijas y, a partir de ellas, reconstruir las pautas de alimentación y las redes de intercambio del pasado. Sin embargo, los investigadores advirtieron que estos análisis químicos apenas se habían puesto a prueba de forma experimental en los suelos del Mediterráneo oriental. Para subsanar esta carencia, se estudiaron en laboratorio suelos mediterráneos procedentes de Chipre.
Se sumergieron pequeños pellets de cerámica arcillosa en aceite de oliva y se enterraron en un suelo alcalino chipriota y, para comparación, en un suelo ligeramente ácido procedente de Nueva York. Durante un año se mantuvieron a 50 grados de temperatura con el fin de acelerar, en condiciones controladas, un proceso de degradación equivalente a miles de años. Los resultados fueron llamativos: los marcadores de aceite de oliva presentes en las cerámicas enterradas en el suelo calcáreo de Chipre desaparecieron con rapidez. Las moléculas del aceite de oliva, sometidas a degradación química, acabaron adoptando un perfil molecular parecido al de las grasas animales.
Resultados que cuestionan dogmas y la historia de la dieta humana
Los investigadores señalan que el interés de la arqueología por documentar el aceite de oliva, un producto central en las economías del Mediterráneo antiguo, podría haber llevado a interpretar con demasiada facilidad como aceite de oliva otros lípidos ya alterados químicamente. Este sesgo obligaría a revisar algunas de las ideas aceptadas sobre períodos de intensa actividad comercial en el Mediterráneo, en especial durante la Edad del Bronce Reciente [1].
Otros estudios de gran alcance sobre la evolución de las pautas alimentarias humanas también están desafiando visiones establecidas. Por ejemplo, una investigación de la Universidad de Tel Aviv sobre la dieta en la Edad de Piedra concluyó que durante aproximadamente dos millones de años los humanos fueron depredadores dominantes (apex predators) que se alimentaban principalmente de carne [2]. Según este trabajo, la transición hacia una dieta más basada en plantas solo se generalizó hacia el final de la Edad de Piedra, coincidiendo con la extinción de muchos grandes mamíferos [3]. Este nuevo avance metodológico en el análisis de residuos grasos de cerámica permitirá trazar con mayor precisión el mapa alimentario de la humanidad en el tránsito desde las sociedades cazadoras hasta las comunidades agrícolas sedentarias y el surgimiento de la producción de aceite de oliva.
Fuentes y lecturas recomendadas
- [1] Humans were apex predators for two million years, study finds
- [2] Ancient Humans Were Apex Predators For 2 Million Years, Study ...
- [3] Humans revealed to have been apex predators for two million years
Imagen y fuente de la noticia: Scitechdaily / scitechdaily.com