Las crías de T. rex comenzaban a cazar inmediatamente después de eclosionar

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Un raro hueso de pie hallado en Canadá demuestra que los bebés de Tyrannosaurus rex eran cazadores activos e independientes desde su nacimiento.

Las crías de T. rex comenzaban a cazar inmediatamente después de eclosionar
Crédito de imagen: Arkeofili

Un grupo de paleontólogos ha revelado un hecho fascinante sobre las crías del depredador más famoso del mundo, el Tyrannosaurus rex. Un hueso metatarsiano de la colección del Museo Real de Saskatchewan en Canadá, que esperaba ser analizado desde hace años, indica que las crías de T. rex estaban preparadas para cazar por su cuenta poco después de salir del huevo. Este fósil, identificado por Nicholas Longrich de la Universidad de Bath, demuestra que estas crías, que tenían el tamaño de un gato doméstico a diferencia de los colosales adultos, se integraban en el ecosistema como cazadores activos en lugar de esperar alimento de sus progenitores en el nido [1].

Crecimiento rápido e instinto depredador

En el estudio realizado junto a Eric Snively, de la Universidad Estatal de Oklahoma, las tomografías computarizadas (TC) efectuadas al hueso no revelaron anillos de crecimiento. Esto indica que el ejemplar aún no había cumplido un año de vida. Sin embargo, la densa red de vasos sanguíneos en el tejido óseo confirma que estas pequeñas crías crecían a una velocidad asombrosa para alcanzar dimensiones gigantescas. Los investigadores, teniendo en cuenta también las marcas de desgaste en los dientes de ejemplares jóvenes, señalan que estos pequeños depredadores no se conformaban con presas del tamaño de un ratón, sino que atacaban a criaturas inesperadamente grandes para su tamaño. Esta lucha por la supervivencia en etapas tempranas destaca como una estrategia también observada en otras especies carnívoras que coexistieron en el mismo periodo [2].

Estrategia parental y supervivencia

Se estima que los T. rex ponían entre 15 y 30 huevos por nidada. Esta elevada cifra sugiere que los progenitores no realizaban una inversión individual excesiva en sus crías, sino que optaron por una vía evolutiva que permitía a los jóvenes independizarse rápidamente. Según los científicos, aunque los padres protegieran el nido y guiaran a las crías durante un tiempo, los pequeños T. rex nacían con la dotación física necesaria para valerse por sí mismos. Este hecho confirma una vez más que los procesos de desarrollo biológico de los dinosaurios ocupaban una posición única entre los antiguos reptiles y las aves modernas [3].

En conclusión, este raro hallazgo fósil documenta que los individuos de Tyrannosaurus, independientemente de su tamaño, eran los depredadores más peligrosos y dominantes de su clase en cada etapa de su vida. Se espera que piezas similares que aún aguardan ser descubiertas en las colecciones de los museos arrojen más luz sobre la misteriosa infancia de estos gigantes.

Fuentes y lecturas adicionales

Crédito de Imagen y Noticia: Arkeofili / arkeofili.com