Una nueva investigación liderada por la Universidad de Iowa en Estados Unidos ha revelado que los antiguos elementos reguladores genéticos, que representan menos del 0,1 % de nuestro genoma, desempeñan un papel sorprendentemente importante en el desarrollo del lenguaje humano [1]. Este hallazgo, publicado en la revista Science Advances, tiene gran relevancia porque indica que las bases biológicas del lenguaje se formaron mucho antes de lo que se creía, en periodos históricos mucho más antiguos, compartiendo estas regiones genéticas con los neandertales.
Pequeños pero poderosos interruptores genéticos
Los investigadores señalan que estas regiones reguladoras, denominadas 'HAQER', no son genes en sí mismos, sino que actúan como interruptores que encienden o apagan la expresión de genes que controlan el desarrollo cerebral [3]. Estos interruptores, cuyo impacto sobre la capacidad lingüística es aproximadamente 200 veces mayor que el de cualquier otra región genética, están directamente vinculados al conocido gen FOXP2, asociado con trastornos del habla [4].
¿Podían hablar los neandertales?
Los análisis realizados indican que estas regiones genéticas relacionadas con el lenguaje también estaban presentes en los neandertales, e incluso podrían haber sido más evidentes que en los humanos modernos [2]. Cuando se combinan con las pruebas arqueológicas que demuestran que los neandertales poseían estructuras sociales complejas, culturas desarrolladas y comportamientos sofisticados, estos nuevos datos genéticos respaldan fuertemente la hipótesis de que esta antigua especie humana también contaba con un sistema de comunicación avanzado. Según los investigadores, mientras otros rasgos genéticos que hicieron a los humanos modernos más inteligentes siguieron evolucionando, esta región fundamental para el equipamiento básico del lenguaje permaneció sin cambios durante un período prolongado.
Un equilibrio evolutivo y un límite de parto
El equipo de investigación también explica por qué estos elementos genéticos dejaron de evolucionar en un momento determinado. Estos interruptores genéticos, al apoyar el desarrollo cerebral del feto en el útero, también favorecen el crecimiento del cráneo. En épocas anteriores, cuando la medicina moderna no existía, un aumento en el tamaño de la cabeza del bebé representaba un riesgo vital tanto para la madre como para el recién nacido. Por ello, en el proceso evolutivo, una vez alcanzada la capacidad cerebral necesaria para el lenguaje, el sistema se estabilizó en un equilibrio que garantizaba la seguridad del parto.
Fuentes y lectura adicional
- [1] Ancient DNA shared with Neanderthals may explain human language
- [2] Did Neanderthals Have Their Own Language? - Facebook
- [3] Modern Humans and Neanderthals May Share Genetic Regions Linked to Complex Language | Discover Magazine
- [4] Neanderthals as familiar strangers and the human spark - PMC - NIH
Imagen y fuente del artículo: Sciencedaily / sciencedaily.com