Un hallazgo singular en las profundidades del Atlántico: la Ciudad Perdida

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El campo hidrotermal Ciudad Perdida, en el fondo del Atlántico, con sus singulares torres de calcita y su ecosistema único, arroja luz sobre el origen de la vida.

Un hallazgo singular en las profundidades del Atlántico: la Ciudad Perdida
Crédito de imagen: Actualno

Investigadores han identificado en las profundidades del océano Atlántico, en la cumbre de una montaña submarina al oeste de la Dorsal Mesoatlántica, un gigantesco campo hidrotermal bautizado como "Ciudad Perdida" (Lost City), sin parangón con ninguna otra formación conocida en la Tierra [1]. Estas torres de carbonato, que se elevan a 700 metros por debajo del nivel del mar, se consideran el sistema hidrotermal de mayor longevidad conocido del planeta y resultan fundamentales para comprender cómo podría iniciarse y desarrollarse la vida en condiciones extremas sin oxígeno ni luz solar.

La Torre de Poseidón y un milagro químico

En este paisaje submarino se alzan torres de calcita cuya altura varía desde unos pocos centímetros hasta alcanzar los 60 metros. La estructura más imponente de la zona, una colosal torre denominada "Poseidón", se considera un símbolo de estabilidad geológica y diversidad biológica. A diferencia de las típicas "fumadoras negras", este sistema genera hasta 100 veces más hidrógeno y metano como resultado de la reacción del agua de mar con las rocas del manto. Esta reacción química excepcional sostiene comunidades microbianas que se alimentan sin necesidad de energía solar.

Un ecosistema que prospera en condiciones extremas

La Ciudad Perdida alberga un auténtico microcosmos rebosante de vida, pese a temperaturas que alcanzan los 40 grados y a una presión colosal. Las chimeneas de carbonato ofrecen una superficie y refugio para organismos que se nutren de hidrocarburos, como caracoles marinos, crustáceos, cangrejos, camarones y erizos de mar. Según los científicos, este ecosistema estable y duradero constituye además un modelo único para explorar las posibles formas de vida en otros planetas.

Estas sobrecogedoras formaciones geológicas submarinas evocan también ciudades antiguas sumergidas a lo largo de la historia humana. Por ejemplo, la ciudad de la Ruta de la Seda descubierta en las profundidades del lago Issyk-Kul, en Kirguistán, que quedó sumergida tras un terremoto en el siglo XV [5], se considera uno de los ejemplos más relevantes de arqueología subacuática de origen antrópico. De forma similar, los restos bajo el agua de la antigua ciudad de Juliopolis, en la actual Turquía, siguen trasladando a nuestro tiempo los misterios del pasado [6]. Sin embargo, la Ciudad Perdida en las profundidades del océano ofrece un patrimonio biológico mucho más antiguo que la historia humana, ligado directamente al origen mismo de la vida. Para reforzar este marco interpretativo y profundizar en el tema pueden consultarse [2] [3].

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Görsel & Haber Kaynak: Actualno / actualno.com